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Artículo: La integración del enfoque de las Organizaciones Inteligentes con la calidad: una necesidad impostergable

PhD. Fernando Vázquez Dovale-Gerente ECA

 

El enfoque de la calidad total dentro de la gestión organizacional es, sin duda, una herramienta estratégica que ha sido clave en el desarrollo y crecimiento de las organizaciones. A partir de esta filosofía se genera la gestión de la calidad total, que toma dos vertientes, por un lado, los modelos de excelencia y, por otro, los sistemas de gestión de la calidad. La gestión de la calidad total se viene implementado en las organizaciones por medio de los sistemas de gestión de la calidad desde el año 1987 con la aparición de la Familia de Normas ISO 9000, editadas por la Organización Internacional de Normalización (ISO por sus siglas en inglés).

En Costa Rica, según Mora (2009), se estima que existen más de 350 empresas con algún tipo de certificación basado en normas de sistemas de gestión emitidas por la Organización Internacional de Normalización (ISO por sus siglas en inglés); esto es un dato conservador, ya que no se cuenta a nivel de país con registros oficiales que permitan dar un número certero de la cantidad total de certificaciones. Además, hay más de 170 Organismos de Evaluación de la Conformidad (OEC), acreditados por el Ente Costarricense de Acreditación (ECA, 2021), que incluyen Laboratorios de Ensayo y Calibración, Laboratorios Clínicos, Organismos de Inspección, Organismos Validadores Verificadores, Organismos de Certificación de Productos; todos ellos, organismos que alcanzan su acreditación a través de la demostración de competencia por medio del cumplimiento de requisitos establecidos en normas nacionales e internacionales, para lo cual han desarrollado e implementado diferentes sistemas de gestión.

No obstante, la gestión de la calidad, a pesar de que propicia herramientas para la mejora continua, no lo hace a partir de un enfoque de pensamiento sistémico, como elemento que engloba o presupone el desarrollo de otras cuatro disciplinas de aprendizaje como son: el dominio personal, los modelos mentales, la visión compartida y el aprendizaje en equipo. De ahí que, empresas que implementan diferentes sistemas de gestión de la calidad terminan fracasando o no alcanzan el éxito o la excelencia empresarial proyectada, pues se abocaron a adoctrinar al personal en el cumplimiento de procedimientos, instructivos y formularios, olvidándose de la generación de conocimiento, creatividad e innovación y el aprendizaje de los propios colaboradores, como parte de la propia gestión de la organización.

David Garvin, profesor de la Universidad de Harvard ha planteado que: “Muchas organizaciones han fracasado en intentos de implantar la Calidad Total como modelo de gestión porque han ignorado que la Calidad Total exige un compromiso con el aprendizaje de las personas y de los grupos”. (Universidad de San Buenaventura, s.f., p.18).

Las Organizaciones Inteligentes se presentan como una posible respuesta a la necesidad de mantener un cambio permanente, en el que destaca el uso del aprendizaje, tanto de los individuos como de la propia organización. Pero, además, una Organización Inteligente es capaz de vincular el uso de la información, la creación del conocimiento y la toma de decisiones en un ciclo continuo de aprendizaje y adaptación.

Es perentorio que las organizaciones desarrollen una cultura y una filosofía de aprendizaje continuo por medio del trabajo en equipo, donde se comparta el conocimiento entre los colaboradores y estos aprendan, desaprendan y reaprendan a partir de sus propias experiencias y la corrección de errores.

Senge (2014) plantea que,

“…uno de los descubrimientos más importantes de los últimos años ha consistido, para nosotros, en ver en qué medida nuestra tarea sobre organizaciones inteligentes se articula con el movimiento de la “calidad total”. Hemos descubierto que las organizaciones interesadas en la gestión de calidad están bien preparadas para estudiar las “disciplinas del aprendizaje”. (p. 10)

Por lo anteriormente planteado, es muy evidente la necesidad de integrar la gestión de la calidad total con el enfoque de organizaciones inteligentes, a partir del estudio e implementación de las cinco disciplinas del aprendizaje planteadas por Peter Senge (dominio personal, modelos mentales, visión compartida, trabajo en equipo y pensamiento sistémico), para superar las barreras del aprendizaje y mejorar los procesos organizacionales en el presente y de manera sostenida en el largo plazo.

 

 

 

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